Sergio Tafur (Perú) Jorge Luis Morelli (Perú) Daniela Bernui (Perú) Camila Chinchay (Perú) Andrea Valera (Perú) 

El ser humano es curioso por naturaleza”, una frase cliché, pero absolutamente real. La curiosidad es un instinto intrínseco al ser humano, de hecho, a lo largo de la historia, nos hemos caracterizado por querer saber el porqué de las cosas y como consecuencia de esa curiosidad hemos llegado a grandes descubrimientos y verdades.

Esa curiosidad requiere también de formularnos distintas preguntas a fin de corroborar la información que tenemos a nuestro alcance. Históricamente, para llegar a cada uno de los grandes descubrimientos trascendentales para nuestro desarrollo, se ha requerido de una hipótesis, que ha sido sometida a una serie de cuestionamientos, analizando la información recopilada y contrastándola con el fin de llegar a una conclusión que podamos asumir como verdad, a ello se le denomina el “método científico”.

Este concepto ha sido de suma relevancia para la evolución de las distintas sociedades y se ha amoldado a las diversas ciencias, incluso a las sociales, dentro de las cuales involucramos a la ciencia jurídica.

Este método científico ha tenido una aplicación especial en lo que refiere a la solución de controversias ya que cuenta con larga data en su aplicación, donde también es necesario el contraste de información para poder resolver una controversia jurídica.

Siendo aún más específicos en lo que refiere a la solución de controversias, la estructura de la gran mayoría de procedimientos de resolución de conflictos contemporáneos asume que, ante la existencia de una controversia respecto a la ocurrencia de un hecho, donde evidentemente cada parte tendrá una posición distinta (a las que podemos calificar como hipótesis), el método científico es de gran utilidad. Ello, en virtud a que para poder llegar a la verdad o, al menos demostrar que la posición de una de las partes es la más adecuada, resulta necesario cuestionar cada uno de los hechos y alegatos sostenidos en cada posición.

En esa etapa, cada postura es analizada por el juzgador y su alegación se somete a un procedimiento de verificación de verdad. Incluso, cuando las partes pretenden legitimar su posición a través de la declaración terceros (ya sea por intermedio de testigos o expertos), esta declaración es sometida a contraste, a través del formato pregunta-respuesta, al cual denominamos “interrogatorio”.

Si bien es cierto, en el Perú, los abogados son muy reacios en aplicar interrogatorios dada la poca fiabilidad en las declaraciones y la carga de trabajo que requiere la preparación de un interrogatorio, en otras latitudes esta institución es una herramienta determinante. Un claro ejemplo de ello es su importancia en otros sistemas jurídicos como el Common Law. Allí, el interrogatorio tiene tal importancia que para muchos juzgadores constituye un indicio determinante en la toma de posición para definir una controversia.

Como bien sabemos, el objetivo de un buen interrogatorio radica en presentar un testigo o experto seguro y con credibilidad de su narración cuyas respuestas a las preguntas planteadas en el interrogatorio puedan servir para ratificar o sustentar la teoría del caso para el que se le ha presentado.

Así las cosas, resulta de suma importancia estar preparados para el interrogatorio a realizarse. En esa línea, es importante conocer a cada uno de los actores del interrogatorio en el arbitraje y, sobre todo, la importancia de delimitar nuestras preguntas como abogados a los testigos o expertos en cada una de las etapas del interrogatorio, ya sea dentro en el interrogatorio directo o en el cruzado.

Entre los aspectos esenciales del interrogatorio, se puede señalar que la memoria del testigo de oídas y/o el conocimiento del experto son elementos neurálgicos para el buen desarrollo del interrogatorio. De hecho, en la gran mayoría de casos, los aspectos centrales a través de los cuales gira el desarrollo del mismo pues son la fuente del insumo más importante para llegar a la verdad: la información.

No obstante, aun cuando la recopilación de la información a través del interrogatorio es el elemento central, no debemos descuidar otros aspectos igualmente relevantes en su estructura. Por ejemplo, un aspecto muy poco analizado en el mundo jurídico es el nivel de retención de la información percibida por los juzgadores y la facilidad de ser confundidos con preguntas a través de la inserción de información engañosa; ello se hace aún más evidente en los interrogatorios en arbitrajes internacionales que, cuando suelen ser de gran envergadura, tienden a extenderse por días e incluso semanas.

Si bien es cierto, en el marco de la psicología del testimonio, se han realizado distintos estudios que han demostrado que la memoria es sumamente frágil respecto a los efectos de la información post evento (lo cual incluye también información engañosa) en la memoria de los espectadores de un hecho[1].

En el ámbito legal, los estudios y/o avances contemporáneos han estado orientados a identificar los distintos mecanismos para recopilar de la mejor manera la información del sujeto interrogado, sin embargo, se le ha dado muy poca importancia a las formas de cómo retener esa información recopilada y evitar que la misma se vea influenciada por agentes externos en, tal vez, nuestro espectador más importante: el Tribunal Arbitral.

Los árbitros, como seres humanos tampoco son ajenos a verse influenciados por información engañosa o sugestiva y, en ese sentido, el objeto del presente artículo tiene la finalidad de dilucidar cuál es la incidencia de la información en la memoria de los árbitros durante un interrogatorio y su incidencia posterior para la interpretación de los hechos. Por ello, el presente trabajo se enfocará en analizar transversalmente el impacto de las preguntas realizadas a lo largo de las distintas etapas del iter interrogatorio, así como su efecto en la percepción y memoria de los árbitros.

La importancia de la participación de testigos y expertos en arbitrajes y el objetivo del interrogatorio                                                                                                                                                      

¿Para qué sirven los testigos y expertos?

La defensa en un arbitraje debe ser jurídicamente impecable. La teoría legal del caso, la ley aplicable, la doctrina y la jurisprudencia deben estar sustentadas y explicadas de forma clara y contundente. Si un caso no cuenta con una buena sustentación jurídica, las probabilidades de éxito se reducen a casi cero.

Sin embargo, los árbitros ya conocen el Derecho. Los árbitros son personas de carne y hueso que, como todo ser humano, buscan emocionarse, indignarse y conmoverse; más aún cuando son llamados a hacer justicia. Y lo que usualmente causa este efecto empático en las personas son las historias, los relatos, los hechos de un caso. Es con los hechos donde el litigante encuentra el campo de cultivo perfecto para persuadir al tribunal arbitral.

Ahora bien, el litigante puede contar una historia, el problema con ello es que no la ha vivido. Son los testigos de hecho y los expertos quienes, en base a su propia experiencia, pueden mostrar esa historia. Stephen Stark, autor del manual de persuasión en litigio Writing to Win, sostiene que, para persuadir, debemos mostrar y no contar (show, don’t tell). Los testigos muestran la historia que queremos contar, pues estuvieron presente en los hechos del caso; por su parte, los expertos, muestran la historia a través del conocimiento profesional que han acumulado a lo largo de los años.

Esta es la importancia de la participación de testigos y expertos en un arbitraje: nos acercan al lado más humano de la controversia. Nos hace dar cuenta de que, detrás de los cientos de escritos y órdenes procesales, hay personas de carne y hueso a quienes la decisión de los árbitros afectará irremediablemente.

Si la importancia, entonces, radica en acercarnos a las personas y a los hechos, el objetivo de aportar testigos y expertos será persuadir al tribunal arbitral, a través del testimonio de estas personas, de que la historia que los abogados presentan es la forma correcta como se debe resolver la controversia. Los árbitros no pueden escribir un final feliz si es que no conocen a fondo los hechos del caso y cómo su decisión impactará en las personas detrás de tanto papeleo.

 

Tipos de interrogatorio

El método más efectivo para que los testigos y expertos persuadan al tribunal arbitral es a través del interrogatorio. Usualmente, son los abogados de las partes quienes llevan a cabo el interrogatorio, formulando preguntas en vivo (o a través de medios virtuales) a los testigos y expertos. Decimos usualmente, pues hay nuevas prácticas en el arbitraje internacional que rompen esta regla y resultan de mucha utilidad para los árbitros, entre ellas, el enfrentamiento directo entre expertos sobre puntos determinados de la controversia, por dar un ejemplo.

Al inicio de un arbitraje, lo usual es que las partes ofrezcan testigos y expertos propios para sustentar su teoría del caso.

Sin embargo, llegada la etapa de la audiencia de pruebas, la práctica actual en arbitraje –sobre todo a nivel internacional– es que las partes llamen a interrogatorio a los testigos y expertos ofrecidos por su contraparte. Si una parte no llama a interrogatorio al testigo o al experto ofrecido por su contraparte, por lo general no participará de la audiencia, salvo que el tribunal arbitral pida que participe, o que lo permita a pedido de la parte que lo ofreció.

Así, llegada la audiencia, el interrogatorio que realiza la parte que ofreció inicialmente al testigo o experto para sustentar su teoría del caso, se denomina “interrogatorio directo”. Éste suele consistir en preguntas abiertas, formuladas de tal manera que permita al testigo o experto explayarse y desarrollar aquello que no ha podido explotarse en la fase escrita o en la exposición inicial. La clave aquí es que el testigo o experto sea el protagonista, el centro de atención del tribunal arbitral.

Por el contrario, el interrogatorio que realiza una parte al testigo o experto ofrecido por su contraparte, se denomina “interrogatorio cruzado”. Este es el tipo de interrogatorio que solemos ver en las películas y series: el abogado que, a través de sus preguntas, intenta que el testigo o experto se contradiga y se desacredite. La actitud del interrogador en un interrogatorio cruzado es opuesta que en el interrogatorio directo.

Sin necesidad de ser hostil –aunque muchas veces ese es el resultado– el objetivo de un interrogatorio cruzado es “poner contra la pared” al testigo o experto. Para ello, se suelen formular preguntas cerradas, para que, preferentemente, el interrogado responda “sí” o “no”. Aquí está la técnica –en algunos casos magistral– del interrogatorio cruzado: en la combinación de enunciados y preguntas (“En su informe pericial, usted no analizó los estados financieros de 2015, ¿correcto?”) que lleven necesariamente a la respuesta que uno busca (“No, no los analicé”).

 

Preparación en los interrogatorios de testigos y expertos

Para un correcto y exitoso interrogatorio tanto de los testigos como de los peritos, es necesario que el abogado a cargo elabore las preguntas precisas, dependiendo del tipo de interrogatorio (directo o cruzado) a llevar a cabo. La actuación del abogado como guía de los testigos en su desarrollo durante la explicación de sus respuestas, ayuda en gran medida a lograr el Storytelling del caso.

Sin perjuicio de ello, los protagonistas de los interrogatorios son los testigos y peritos, según sea el caso, y serán ellos quienes presentarán al Tribunal de mejor forma, como se desarrollaron los hechos. A modo de ejemplo en caso de los testigos, son los que suelen haber experimentado de primera mano los hechos del caso.

En esa línea, todo testigo o perito requiere una preparación previa por parte de los abogados que serán los conductores del interrogatorio, ya que lo primero a evitar durante su desarrollo serán respuestas que perjudiquen la teoría del caso a defender por alguna de las partes. Por eso, una preparación dedicada meramente a tratar temas como el tono de respuesta del testigo, o el orden de los hechos en los que va a narrar su versión de la historia, puede lograr muy buenos resultados ante los ojos del Tribunal Arbitral.

Por todo ello, a continuación, analizaremos con mayor profundidad las técnicas del interrogatorio directo y cruzado; y consideraremos los aspectos más importantes sobre la preparación de los testigos y expertos en los interrogatorios, siempre con el mismo objetivo de toda defensa en un arbitraje: persuadir al tribunal arbitral.

 

Los efectos del interrogatorio directo de testigos y expertos en los árbitros: ¿Cómo generar impacto en los árbitros?

Como mencionamos, el interrogatorio directo es aquel que realiza el abogado al testigo o experto que ofreció como prueba para sustentar su teoría del caso. En este tipo de interrogatorio, el testigo o el experto son los protagonistas del caso y el abogado es un simple actor secundario. Ello significa que el abogado debe formular preguntas abiertas que permitan que el testigo o experto se explaye en la narración de su testimonio. Ello es así pues el principal objetivo del interrogatorio directo es persuadir y convencer al tribunal arbitral de la veracidad de las alegaciones de los testigos y expertos que ofrecemos y que su testimonio prevalezca sobre el de nuestra contraparte.

 

Preguntas que generan impacto en el Tribunal Arbitral

En el interrogatorio directo, el abogado debe evitar a toda costa realizar preguntas cerradas, sugestivas o guiadas (non leading questions), pues ello restaría valor probatorio al testimonio que ofrecemos. Veamos algunos ejemplos:

 

Abogado:¿Usted conoce al señor Juan Pérez?”

Abogado:¿Usted analizó los estados financieros de 2015?”

Abogado:¿Usted trabajó en la empresa ABC el año 2015, correcto?

 

Es mejor reemplazar esa clase de preguntas, por preguntas abiertas (qué, cómo, cuándo, dónde, etc.), que le permitan al testigo o experto demostrar su conocimiento del caso. Veamos:

 

Abogado: “¿Cuál es su relación con el señor Juan Pérez?”

Abogado:¿Cuáles fueron los documentos que analizó para la elaboración de su pericia?”

Abogado:¿Dónde trabajó en el año 2015 y cuál fue su experiencia laboral?

 

Como podemos apreciar, estas preguntas permiten que el testigo o experto otorgue un mayor detalle de la información sobre el caso concreto. Además, genera un impacto positivo en la percepción de los árbitros pues otorga a su testimonio un elemento importante de credibilidad.

Esa es la primera y más importa regla de oro en todo interrogatorio directo: que el testimonio de nuestro testigo o experto sea creíble. En otras palabras, debe evidenciarse su historial y la vinculación con los hechos relevantes del caso. En ese sentido, las preguntas del abogado deben permitir que el testigo o experto explique su conocimiento del caso de forma tal, que genere el sentimiento de confianza y seguridad en los árbitros que escuchan.

La segunda regla de oro en el interrogatorio directo es que el testimonio del testigo o experto sea claro y fácil de entender. Una técnica muy favorable que nos permite cumplir con este objetivo es el Storytelling. Esta técnica consiste en realizar preguntas que permitan al testigo o experto narrar su historia no solo de forma organizada, sino también “atrapante” o “interesante”, de tal manera que el mensaje se transmita de forma clara y eficaz. Debemos evitar que el testimonio sea excesivamente detallado, extenso o desordenado, pues ello distraerá la atención de los árbitros.

 

Abogado:¿Podría explicarnos qué ocurrió el día del siniestro?

Testigo:Bueno… eh, antes que nada, quiero decir que estoy muy agradecido de que hayan tomado en cuenta mi testimonio. Bueno, ese día estaba bastante soleado, me encontraba trabajando con normalidad cuando, de pronto, escuché una fuerte explosión en la bóveda de la fábrica. Pero, antes de eso, vi a uno de mis compañeros dirigirse a la bóveda sin la protección adecuada. Después, de la explosión, llamé al personal de seguridad, pero antes activé las alarmas contra incendio.”

En el ejemplo planteado vemos; en primer lugar, que el testigo no responde directamente la pregunta, distrayendo la atención de los oyentes. En segundo lugar, vemos que su respuesta no tiene un orden cronológico adecuado, lo cual causa agotamiento o aburrimiento para el oyente. Es mejor instruir a nuestro testigo o experto para que responda las preguntas de manera directa y clara:

 

Abogado:¿Podría explicarnos qué ocurrió el día del siniestro?”

Testigo:El día el siniestro estaba realizando mis labores cuando me percaté que uno de mis compañeros se dirigió a la bóveda de la fábrica sin la protección adecuada. Luego de ello, escuché una fuerte explosión en la bóveda. Inmediatamente, activé las alarmas contra incendio y luego llamé al personal de seguridad.”

 

Un testimonio limpio y ordenado, sin duda, generará un impacto positivo en el tribunal arbitral y será de utilidad para mantener a los oyentes atentos en el mensaje que queremos trasmitir.

La tercera y última regla de oro en el interrogatorio directo es que el testimonio del testigo o experto se dirija al tribunal arbitral y no a nuestra contraparte (o sus testigo o expertos). Es bastante usual que los testigos o expertos deseen generar confrontación con los abogados, testigos o expertos de la contraparte, utilizando adjetivos calificativos negativos. Un buen abogado debe evitar a toda costa que su testigo o experto pierda el control de su testimonio y se deje llevar por emociones negativas, pues, de lo contrario, se verá afectada la credibilidad de nuestro testigo o experto.

Debemos recordar que nuestro objetivo es convencer al tribunal arbitral de nuestra teoría del caso. En ese sentido, resulta sumamente eficaz que nuestro testigo o experto cuente su versión de los hechos mirando a los ojos a los miembros del tribunal arbitral y no pierda su tiempo confrontándose con nuestra contraparte.

 

Abogado:¿Cuál es su relación con el CEO de la empresa ABC?”

Testigo:El CEO de la empresa ABC fue mi compañero de la universidad por 6 años. Se trata de una persona ambiciosa y mentirosa que solía reprobar todos los cursos, por lo que su testimonio probablemente sea falso y no sea de utilidad para sus abogados. Ahora somos rivales comerciales pues la empresa XYZ donde trabajo es la competencia directa de la empresa ABC.”

 

En este caso, nuestro testigo ataca personalmente al testigo de la contraparte (el CEO de la empresa ABC) al calificarlo de “ambicioso y mentiroso”. Al mismo tiempo, nuestro testigo se descalifica a sí mismo por utilizar esa clase de lenguaje. Resulta más adecuado que nuestro testigo responda la pregunta de manera directa, calmada y que ilustre al tribunal arbitral ­–y no a nuestra contraparte­– de los hechos que quiere transmitir. Veamos:

 

Abogado:¿Cuál es su relación con el CEO de la empresa ABC?”

Testigo:No tengo ninguna relación personal con el CEO de la empresa ABC. La empresa ABC es competencia directa de la empresa XYZ donde trabajo”.

 

Preparación para la audiencia de testigos o expertos: Recomendaciones

Ahora bien, el éxito de todo interrogatorio está en la preparación, tanto del abogado –el cual debe conocer a cabalidad todos los hechos del caso– como del testigo o experto. Un abogado que no ha estudiado todos los hechos del caso difícilmente podrá formular las preguntas correctas o su testigo o experto y; además, no tendrá la habilidad de “improvisar”, si así lo requiere. Por su parte, un testigo o experto que no ha practicado su testimonio y no conoce la dinámica del interrogatorio, tampoco podrá desenvolverse adecuadamente. Incluso podría afectar su credibilidad y generar un impacto negativo en los árbitros.

Con el fin de que el testimonio de nuestro testigo o experto impacte positivamente en los árbitros, recomendamos tener 1 o 2 sesiones de preparación. En dichas sesiones, es vital informar al testigo o experto de (i) la finalidad de su testimonio (es decir, lo que queremos probar con su testimonio), (ii) la dinámica del proceso (en caso nunca haya participado en una audiencia arbitral) y (iii) la forma correcta de narrar los hechos (por ejemplo, ser claros, ordenados, responder con la verdad, evitar adjetivos calificativos, etc.).

Solo una buena preparación garantizará la efectividad del interrogatorio. Sin embargo, no debemos pecar de perfeccionistas. Recordemos, lo perfecto es enemigo del bueno.

 

Los efectos del interrogatorio cruzado de testigos y expertos en los árbitros: ¿Cómo generar impacto en los árbitros?

Por su parte, el interrogatorio cruzado (o también llamado “contrainterrogatorio” o “cross-examination”) es aquel que realiza el abogado en audiencia al testigo o experto que ofreció la contraparte como prueba para sustentar su teoría del caso. A diferencia del interrogatorio directo, en el interrogatorio cruzado el protagonista es el abogado que se encarga del mismo, cuya participación tiene como finalidad minimizar el impacto de la declaración del testigo o experto de la contraparte o restarle credibilidad al interrogado.

Ello significa que el abogado, para mantener el control del interrogatorio cruzado, debe formular preguntas cerradas (para que la respuesta sea un sí o un no) o sugestivas (que insinúan la respuesta en la propia pregunta formulada, lo que genera que el testigo o experto afirme o niegue el hecho señalado en la pregunta y no se explaye en la explicación de la misma).

Siendo ello así, el principal objetivo del interrogatorio cruzado es poner a prueba la veracidad de las declaraciones de los testigos o peritos de la contraparte, desacreditando la propia declaración realizada o la credibilidad del testigo o perito y así lograr persuadir al Tribunal Arbitral que dichas declaraciones no son creíbles y, por tanto, que la teoría del caso de la contraparte no resulta amparable.

 

Preguntas y factores que generan impacto en el Tribunal Arbitral

A diferencia del interrogatorio directo, en el interrogatorio cruzado lo recomendable es que el abogado formule preguntas cerradas o preguntas sugestivas, cortas, no ambiguas y evitando cualquier calificativo o adjetivo a los testigos o expertos de la contraparte, dado que ello permitirá guiar o sugerir la respuesta al interrogado y, al ser más cerrado, impide que este pueda explayarse en su explicación e incidir en aspectos que pueden ser perjudiciales a los intereses defendidos.

 

Abogado: ¿Cuáles son las premisas en las que se basó su Informe Pericial? 
Abogado: Señor perito, ¿Incorporó en su análisis de costos el nivel de avance físico real del proyecto? (Sí/No).

 

El empleo de estas preguntas cerradas o preguntas sugestivas permiten atacar la credibilidad de las declaraciones de los testigos o expertos, dado que a través de ellas se podrá examinar el valor de la declaración brindada y demostrar las inconsistencias o contradicciones entre las pruebas y documentos, o entre lo expuesto en los mismos peritos u otras declaraciones, aspecto que -de acreditarse en la audiencia- genera un gran impacto en el Tribunal Arbitral.

En relación a este punto, a efectos de advertir las inconsistencias o contradicciones en las declaraciones de los testigos o expertos, resulta importante que el abogado encargado de la realización del contrainterrogatorio conozca -a cabalidad- los hechos del caso y tenga a la vista todos los documentos que se podrían utilizar ante una posible contradicción u oposición entre lo declarado de forma escrita y lo declarado en audiencia.

Pero, además, a efectos de desacreditar ya no el testimonio o informe pericial, sino la credibilidad del testigo o experto de la contraparte, se puede incidir en cuestionar su competencia (por ejemplo, que el experto no se especialista sobre la materia que se desarrolla en el informe elaborado), algún factor que denote su parcialidad (algún interés económico en el proceso o vinculación con alguna de las partes) o por algún antecedente cuestionable sobre la persona (que haya tenido antecedentes por haber sido condenado por falso testimonio, etc.).

Por último, un aspecto que debe considerarse para tener éxitos en los interrogatorios cruzado en los arbitrajes internacionales es que, dado que los árbitros generalmente recuerdan el comienzo y el final de los interrogatorios, resulta adecuado que el interrogatorio cruzado comience y finalice con puntos favorables a la postura defendida que impacte en la memoria del Tribunal Arbitral.

 

Preparación para la audiencia de testigos o expertos: Recomendaciones

Ahora bien, dado que el objetivo del interrogatorio cruzado es convencer a los árbitros de que la declaración del testigo o experto de la contraparte no es creíble o que adolece de incongruencias o contradicciones, resulta importante conocer los hechos y las declaraciones presentadas (no improvisar), a fin de demostrar la falta de veracidad en la declaración. Definitivamente, para el éxito de un interrogatorio cruzado se requiere de ardua preparación.

Así, es importante que el abogado que va a participar en el contrainterrogatorio conozca a cabalidad los hechos vinculados a la controversia y estudie a profundidad la declaración testimonial o el informe pericial en su totalidad, identificando las palabras empleadas en el texto, la forma en que se ha escrito y, en general, explorando lo que contiene y lo que no contiene la declaración testimonial escrita y el informe pericial.

Estos aspectos permitirán elegir una estructura para el contrainterrogatorio y priorizar las mejores preguntas que permitan determinar los puntos más relevantes que se pretenden demostrar y que permita al Tribunal Arbitral entender el caso. Pero, además, permitirá identificar inconsistencias o contradicciones advertidas y estar preparados para hacer frente a cualquier afirmación que se brinde en el interrogatorio.

Sin duda, una debida preparación (conocer bien el caso, conocer al testigo o experto y analizar debidamente la declaración escrita del testigo o el informe pericial) conllevará a un buen desarrollo en el interrogatorio cruzada.

 

Conclusiones

Definitivamente, resulta importante saber cómo decidirá un Tribunal Arbitral un caso concreto. No obstante, se debe advertir que no basta tener un buen planteamiento jurídico-legal si es que el Tribunal Arbitral no se ve persuadido. A efectos de lograr persuadir al Tribunal Arbitral sobre la veracidad de una posición resulta valioso los interrogatorios a los testigos y expertos, los cuales brindan al Tribunal Arbitral la oportunidad -a cabalidad- de conocer los hechos del caso.

Lo desarrollado en el presente artículo ha demostrado que el objetivo de aportar testigos y expertos es persuadir al Tribunal Arbitral, a través del testimonio de estas personas, de que la historia que los abogados presentan es la forma correcta como se debe resolver la controversia.

Sin duda, el interrogatorio directo, que consiste en el interrogatorio que los abogados realizan a los testigos o expertos que se ofreció, resulta importante para lograr el impacto deseado de las declaraciones en los árbitros, dado que permite persuadir y convencer al Tribunal Arbitral de la veracidad de las alegaciones de los testigos y expertos que se ofrecen y que su testimonio prevalece sobre el de la contraparte.

Por su parte, a efectos de desarrollar un interrogatorio cruzado se deberá tener en cuenta los vacíos y contradicciones advertidos en las declaraciones e identificar una estructura adecuada para realizar las preguntas, con la finalidad de persuadir al Tribunal Arbitral que dichas declaraciones no son creíbles y, por tanto, que la teoría del caso de la contraparte no resulta amparable.

En ambos interrogatorios resulta de suma importancia estar preparados, dado que la forma como se realiza cada uno de estos incide en la memoria de los árbitros, quienes tomarán la decisión final en un caso concreto.

[1]    Véase el experimento de Elizabeth Loftus (1984) en la cual se determinó la posibilidad de influenciar en la memoria de los testigos de un choque de automóviles a partir del impacto de las palabras usadas en las preguntas planteadas en relación a la ocurrencia de los hechos.

 

Autores:

Sergio Tafur

Abogado por la Universidad de Lima, Asociado del área de Contratación Pública y Arbitraje en Tafur Asesores & Consultores. Miembro asociado de la Asociación Civil “ADV Editores”, Circulo de Arbitraje con el Estado, Arbitraje Alumni, LVYAP y co-fundador del Circulo de Arbitraje de la Universidad de Lima.

Jorge Luis Morelli

Asociado Senior del estudio Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, especializándose en arbitraje, resolución de disputas civiles y comerciales, derecho procesal civil y contratos. Miembro desde el 2018 de Peruvian Young Arbitrators.

Daniela Bernui

Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Asociada en el Estudio Osterling. Experiencia en las áreas de Arbitraje, Contrataciones con el Estado y Derecho de Seguros y Reaseguros

Camila Chinchay

Asociada del estudio Miranda & Amado. Su práctica profesional se concentra en la asesoría legal en arbitrajes nacionales y procesos judiciales civiles, comerciales, constitucionales y contenciosos administrativos.

Andrea Valera  

Bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex Directora Ejecutiva de la asociación civil Ius Et Veritas. Asociada en DLA Piper Perú del área de Proyectos e Infraestructura.

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